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Un vistazo al pasado...

La primera aparición pública de Renegades tuvo lugar en enero de 2009. La primera aparición en mi mente... bueno, habría que revisar muchos papeles para estar seguros.

Crear proyectos de todo tipo es uno de mis pasatiempos favoritos, o más bien lo era cuando tenía tiempo. Renegades nació al amparo de mi cariño hacia tantos productos de ciencia ficción con los que crecí y que dejaron una huella indeleble en mi persona. No fueron únicamente cómics, sinó también películas o series de animación las que crearon el caldo de cultivo que acabó provocando la aparición de esta panda de personajes multicolores, multiraciales y disfuncionales, muchos de los cuales sólo llegaron a enseñar la patita en un álbum de debut llamado En los Albores de la Tempestad, como claro homenaje a otra de mis sagas de ficción favorita, que no nombraré aquí.

Star Wars, Alien Legion, Dreadstar, Atari Force, La Batalla de los Planetas, Cody Starbuck, Battlestar Galactica o Saber Rider & the Star Sheriffs fueron dejando una huella más o menos grande en el joven proyecto de aventurero de sofá en el que me estaba convirtiendo poco a poco. Los mundos distantes, las naves espaciales, las realidades alternativas y los vínculos forjados a fuego entre personajes muchas veces en situaciones límite. La parábola de la realidad presente que siempre ha sido una de las excusas para crear la imagen de la realidad futura que da forma a la ciencia ficción. Fantásticos adelantos, tecnología desbordada, realidades apocalípticas. Alienígenas, mutantes y experimentos genéticos. Un infinito lienzo en blanco al que es muy difícil resistirse como creador de proyectos y aventuras.

2007 fue el año en el que decidí que iba a lanzarme a las aguas de la autoedición. Y lo iba a hacer a lo grande. Me iba a tirar en bomba, a provocar un mini-tsunami creativo que iba a barrer... el vestíbulo de mi casa. O algo. Pasé gran parte del 2008 preparando el primer álbum de lo que esperaba que fuera una osada trilogía, formato tan de moda entonces como ahora para despachar grandes sagas épicas. Sin duda una de las mejores partes del largo proceso de crear Renegades fue mi compañerismo con Karla Díaz, una prometedora artista chilena -hoy una artista diez veces mejor que yo, si es que no lo era ya entonces- y que me ayudó en toda la parte del color y en ocasiones incluso a mantener la cordura ante todo lo que estaba intentando hacer a la vez. Mención especial merece también mi amigo Carlos González de Mingo que me apoyó desde el principio y hasta el final en todo el proceso, demostrando en ocasiones incluso más fe que yo en que todo iba a salir bien. Carlos rotuló y maquetó todo el álbum con completa dedicación y cariño, algo que nunca podré agradecerle bastante. Y quiero tener un recuerdo también para la gente de la desaparecida empresa Aleu que se encargaron de la impresión con gran profesionalidad y tratándome como si fuera un futuro y prometedor editor en ciernes.

Al final, Renegades, En Los Albores de la Tempestad fue distribuído en enero de 2009. Después de aquello recuerdo mis intentos de promocionarlo y hacerme ver entre las toneladas de novedades que salen cada mes, tarea imposible si no tienes una gran editorial detrás o el apoyo de la distribuidora. No tenía ninguna de las dos cosas así que hice lo que pude, con la ayuda desinteresada de gente entusiasta como los chicos de la web de La Hora de las Tortas -Rafa, Antonio-, Zona Negativa -Raúl- o El Show de los Hombres Lobo -. Sesiones de firmas humildes como la que hice en la librería Comic Box o, como no, con la Escola Joso durante el Salón del Cómic de ese mismo año. Incluso edité una pequeña tirada de un sketchbook para tal ocasión. Fue un Salón muy divertido y agotador aquel.

Un balance humano muy positivo en general y que suposo una gran experiencia. Las ventas fueron discretas y los planes vitales de su entusiasta autor-editor tuvieron que cambiar muy rápido. Mi primera hija estaba a punto de llegar y aquellos que han sido padres saben del vértigo que eso produce. Las prioridades cambiaron demasiado rápido y afortunadamente fueron saliendo trabajitos de todo tipo que permitían recuperarse de todo el dinero -o una pequeña parte, qué más da- que había perdido con Renegades. Siempre tuve en mente continuar la aventura donde la había dejado el planteamiento del primer álbum. Pero cada día que pasaba estaba más lejos mentalmente de aquellos personajes que tanto había amado. Cuando nació mi hija en 2010 estaba tan ocupado y desconcertado por todo lo que acarrea la paternidad que casi lo mejor era aparcar ciertas ideas hasta que el entorno vital fuera un poco mejor.

Han pasado los años. Los "mercenarios con corazón" atrapados en un macroconflicto entre dos imperios que se ven de repente atacados por una misteriosa fuerza exterior y todo lo que pretendía explicar acerca de las relaciones entre individuos, sus reacciones ante situaciones límite, las relaciones individuo-estado y ciertas parábolas sobre política internacional que tenía en mente, quedaron aparcados "sine die". Pero desde luego nunca olvidados. Siempre había algún fan irreductible que me preguntaba por ellos y me sacaba una sonrisa. Pero incluso aunque no hubiera preguntado nadie por ellos, su destino era volver. Siempre fue así.

Como rezaba una camiseta alucinante que portaba un tipo anodino una mañana cualquiera en la estación del tren de Cardedeu, los Mercenarios nunca mueren...


...sólo van al infierno a reagruparse...


Mariano de la Torre

Diciembre, 2016